Tiempo de Liderazgo

LA CORRUPCIÓN NO TIENE JUSTIFICACIÓN

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La Corrupción no tiene justificación

A algunos nos invade un sentimiento temporal de frustración cuando vemos a un corrupto salirse con la suya. Pero estos, mal llamados éxitos, son temporales. Esta percepción errada de «victoria de la corrupción», lleva a muchos a decidir incluirse en las filas de estos inmorales. Un común denominador es que todos los corruptos reciben apoyo de otros que creen que no son parte del problema. Pero ¿por qué o qué busca quien apoya a un corrupto?

La respuesta corta es: SER OTRO CORRUPTO MÁS.

La respuesta larga es un poco más compleja, pero lleva exactamente al mismo lugar de la respuesta corta. Un corrupto según la definición en el Diccionario de la Real Academia Española es alguien que se ha dejado sobornar, pervertir o viciar. Pero también es un adjetivo que califica de dañado, perverso o torcido.

En la práctica y coloquialmente, un corrupto es alguien que ha «quebrado» el sistema legal para obtener beneficio, por lo general económico y ostentar poder. Tener grandes ingresos de dinero de una manera fácil y sin mucho esfuerzo. Rompiendo la ley, la moral y la ética. Va desde los funcionarios públicos (donde es más común y frecuente), militares, policías e inclusive maestros, hasta estudiantes y empresarios. Podríamos decir que es el cáncer de la sociedad y que juntamente con la impunidad es y será, la perdición del mundo.

Sin distinción de género, raza, estado civil, posición económica, edad, un corrupto es quien pudiendo alcanzar sus metas personales de manera honesta, ética, correcta y legal, decide hacerlo engañando, mintiendo, estafando. Ahora bien, también es corrupto quien paga el soborno, pues es parte del mismo mal. Digamos:

«Sin perro, no hay sarna que curar

El otro extremo de este asunto de la corrupción es que los corruptos y sus secuaces (quienes les pagan) justifican sus crímenes, su ilegalidad. Veamos algunos casos, que estoy seguro todos hemos conocido similares en nuestras ciudades y/o países:

  • La falta de carácter de algunos les impide tener perspectiva a largo plazo, por ello se incapacitan para establecer metas honestas y quieren todo «aquí y ahora». Por ejemplo: no estudian una carrera universitaria, muchos ni siquiera la secundaria; desestiman la educación lo que  les lleva a comprar títulos educativos falsos.
  • Otros son incapaces de trabajar dignamente. Por ello pagan vacunas o soborno para que los «enchufen» en cargos del gobierno, en los cuales pueden cobrar sin trabajar. Esperando, por supuesto, en el futuro llegar a cobrar vacunas para «generar» sus propias ganancias corruptas.
  • Hay quienes son incapaces de lograr méritos profesionalmente. Realmente no les interesa desarrollar un plan de carrera para alcanzar mejores cargos, de hecho sus valores les llevan a concluir que jamás podrían llegar a un buen cargo por sus propios medios. Por ello esperan que «los pongan donde hay dinero» para hacerse de él.
  • Los empresarios y/o emprendedores que pagan a funcionarios públicos para que «les aligeren los procesos». Sobornan para que sus empresas salten las trabas que ponen los entes públicos, para obtener rápidamente documentos legales de funcionamiento.
  • Muchos corruptos aceptan sobornos para mentir, para robar, incluso para matar. Realmente al principio buscan limosnas, luego «mejoran la técnica». Por lo general sus vidas terminan muy temprano.
  • El que «se colea» en una fila, irrespetando al resto de las personas que pasan largas horas esperando ser atendidos, justificando su actitud irreverente y deshonesta. Estos están al mismo nivel que quienes comenten infracciones de tránsito, seguros que si llegaran a detenerlos, ofrecerían soborno a los policías para que no los multen.
  • El atleta que recibe pagos para probar drogas o esteroides, que no están aprobadas por los comités deportivos nacionales y/o internacionales, a fin de «ganar la competencia». Sin importarle los peligros que expone su vida. Recordemos que los corruptos solo les importa obtener beneficios económicos o posiciones rápidamente, aquí y ahora.
  • El trabajador que vende secretos de la empresa donde labora por un monto de dinero. O el empleado deshonesto y flojo que paga a un sindicalista para que lo proteja de ser despedido.
  • Padres y/o madres que saben que sus hijos son corruptos, estafadores, traficantes, ladrones, extorsionadores,  explotadores, y no los confrontan ni buscan brindarles ayuda para que se excluyan de ese sistema de vida. Son llamados «padres que se hacen de la vista gorda». Su justificación no es que le teman a sus hijos, sino que disfrutan de los placeres materiales que sus hijos les dan a través de sus hechos corruptos.
  • Quienes dicen estar en contra de algo incorrecto, pero se quedan «callados» para que no los excluyan de los beneficios que le trae el hecho de corrupción. Por ejemplo, estar en contra de un gobierno, pero hacerse pasar como pro-gobierno para «cobrar favores» y los beneficios de no ser excluido.
  • Quienes se «casan de mentira» y pagan en otros países para obtener papeles.
  • Quienes adquieren productos de primera necesidad en economías difíciles, para acapararlos y revenderlos a personas que no tienen acceso a esos productos en 4 y 5 veces su valor legal.

Estoy seguro que algunos que lean este artículo, se sentirán incómodos, porque son practicantes o tienen algún familiar que practican hechos de corrupción, y tendrán sus «justificativos» para realizar tales actos. Pero lo cierto es que la honestidad, la ética, la moral, la integridad NO NECESITAN JUSTIFICATIVO. Así que, quien apoya a algún corrupto es porque está siendo parte del mundo de la corrupción y espera, eventualmente, ser beneficiado de él.




LA CORRUPCIÓN NO TIENE JUSTIFICACIÓN. Y tal vez muchos quieran omitirlo, pero el corrupto es un criminal, que abusa de otras personas (directa e indirectamente). Quebranta el derecho de otros. Menosprecia la necesidad de los débiles.

Creo absolutamente que por más dificultades que puedan existir en el mundo, es posible vivir íntegramente sin necesidad de practicar corrupción. Conozco a muchos, que tienen compromiso con la ética y la integridad. Solo podremos vencer la corrupción si dejamos de pensar que es necesario convivir con ella. Si estamos dispuestos a «pagar el precio» de hacer lo correcto en todo momento, aunque esto signifique sacrificios y que tus metas personales no sean alcanzadas inmediatamente. Como dice Bill Hybels «Posponer la recompensa».

Creo en un mundo cambiado por el poder del carácter, la integridad y la moral. Creo que el mal gana terreno con la ausencia del bien. Y creo que fuimos creados con un plan extraordinario que no justifica el mal.

¡Tus hijos, tus nietos, el mundo, esperan que siembres una semilla de lo correcto, para cosechar frutos de bienestar para la humanidad! Recuerda que la corrupción no tiene justificación.

¡Dile NO a la corrupción!

Me gustaría conocer tu comentario, puedes dejarlo abajo. Nos leemos en el próximo.

© Contenido elaborado por Engelbert González – Mentor en Liderazgo y Coach Certificado – para tiempodeliderazgo.com. Para reproducir este artículo se requiere mencionar a tiempodeliderazgo.com por Engelbert Gonzalez con un enlace hacia la web. Más info…

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